Escurriendo el bulto…

Zafaduras socorrismo acuatico

El socorrista controla el salvamento, no el accidentado.

En los cursos de socorrismo aprendemos la importancia de mantener el control de la situación, en cualquier rescate somos nosotros quienes tenemos los conocimientos y habilidades para llevar adelante y con éxito el salvamento.

 ¿Por qué decimos esto que parece tan obvio?

Pues porque aún siéndolo hay momentos en los que la conducta instintiva de un bañista en problemas lo pone en cuestión. Vamos a ponernos en situación,

¿qué ocurre cuando nos acercamos a una persona que cree que se está ahogando?

Una persona que piensa que está perdiendo la vida se encuentra en un estado de nervios importante, no controla sus actos. Todos sus esfuerzos están dirigidos por el instinto de supervivencia, no por la razón. El pensamiento único es el de salvarse. Los movimientos son descontrolados. Ese estado de nervios y estrés le confiere una fuerza física que habitualmente no tiene. Es incapaz de pensar o razonar. Busca algo a lo que sujetarse cualquier objeto, persona, que esté por encima del agua es un punto de apoyo que cree que le permitirá mantenerse a flote.

En un gesto desesperado y buscando seguridad se agarrará a la persona que se acerca a rescatarle, con tanta fuerza que él mismo impedirá su rescate.

No es la primera vez que vemos ahogamientos dobles, si se desconoce la técnica la víctima en problemas puede poner en riesgo la vida de la persona que va a ayudarle. Es penoso perder una vida por un ahogamiento; pero es doblemente lamentable que sean dos vidas o más por desconocimiento o temeridad.

Ya no parece tan simple ¿verdad?

El procedimiento

Los socorristas nos acercamos a la víctima sin contactar con ella físicamente. Normalmente antes de tomar contacto le hablamos, tratamos de calmarle, explicarle lo que vamos a hacer y cómo, pedirle su colaboración. Utilizamos el material de salvamento, lata de rescate, torpedo, para interponerlo entre la víctima y nosotros. Habitualmente nos acercamos por la espalda, no de frente. Le demostraremos rápidamente que queremos remolcarle y que le mantendremos a flote para que se tranquilice.

Todas estas precauciones para evitar un agarre. Aún haciéndolo correctamente puede suceder, por un error nuestro o por la pericia del bañista en problemas. Si el socorrista se da cuenta demasiado tarde de la cercanía de la víctima quedando a su alcance, tiene que estirar un brazo y apoyarlo con los dedos abiertos sobre el pecho del accidentado. Manteniendo el brazo completamente extendido y firme la víctima solo podría agarrar el brazo. Podemos valorar si la distancia que debemos remolcarlo es poca y si nuestras fuerzas son suficientes para arrastrarlo en esta situación.

De no ser así o si se ha producido un agarre por el pelo, las muñecas, los brazos, o se ha abrazado a nosotros con mucha fuerza e impidiendo nuestros movimientos. Si eso ocurre, debemos recuperar el control de la situación. Tendremos entonces que acudir a una técnica basada en judo y defensa personal que conocemos como zafaduras. Estas técnicas están adaptadas al medio acuático y aplicadas correctamente y con rapidez son muy efectivas. El hecho de hacerlo en el agua también nos ayuda, el deslizamiento es más sencillo en líquido. Debemos procurar que la cara de la víctima siempre esté fuera del agua para no aumentar su nerviosismo.

Es evidente que es preferible no llegar a esta situación y que en ningún caso son medidas que puedan dañar a la persona que estamos atendiendo. Tenemos recursos suficientes para no recurrir a la violencia.

Las zafaduras más habituales son para agarres en cabeza, muñecas, pecho y espalda.

Podéis verlas en este estupendo vídeo de Natación TSAAFD

http://www.youtube.com/watch?v=M9AN17DDA8k

Otra opción

Si no conseguimos liberarnos de alguno de los agarres, aún queda una opción, lo mas efectivo es sumergirnos, eso hará que la víctima nos suelte para buscar la superficie inmediatamente que es el lugar donde encuentra la seguridad. Eso nos permitirá retomar el control y llevar adelante el rescate con éxito.

2 Thoughts on “Escurriendo el bulto…

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