Somos socorristas, ahora y siempre

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Somos socorristas, ahora y siempre.

Me llega la noticia de que algun@ de nuestros chic@s… este verano no continuara: “me ha salido un trabajo para todo el año, no me gusta pero… no es de temporada, tengo que ayudar a mis padres, la situación… poco a poco la voz va convirtiéndose en un susurro para acabar en… “lo de siempre, ya sabes…”

Mientras me cuentan las circunstancias la cabeza va y vuelve a las reflexiones de tantas y tantas veces:  “es una ocupación temporal, no está bien pagada, no está reconocida, no es un trabajo para años, el futuro, mientras soy estudiante me saco unos duros pero en cuanto haya algo más serio… Tantos y tantos argumentos que la razón ha procesado una y mil veces y la evidencia a la que no ha quedado más remedio que plegarse pero… llega una lágrima, esa lágrima que modifica todo el peso de la razón, que no entiende de sensatez, ni de lógica… ¿qué decirle a alguien que adora lo que hace y tiene que dejarlo?, ¿qué palabras hay en el universo para consolar a un alma que no entiende?

¿Qué hacemos con el entusiasmo?, ¿dónde queda la ilusión?… jóvenes a los que este brete convierte en adultos, abandonar la playa, el floppy y el silbato parece ser una decisión que cierra una etapa de nuestra vida y da paso a una pretendida madurez: “se acabó ese trabajillo y hacer el “tonto” en la playa o en la piscina, tienes edad de empezar a tomárte las cosas en serio…”

Y la lágrima sigue ahí, y no queda coraje para explicarse, no hay fuerzas para hacer entender horas y horas de vigilancia, el estrés del aburrimiento, usuarios impertinentes, sol y más sol, trabajar fines de semana… tantos y tantos inconvenientes, y las ventajas… ¿dónde están las ventajas?

El orgullo de que en la playa o instalación que vigilas el número de accidentes previsibles descienda, la fortuna de que los protocolos funcionen y se salve una víctima, la carita de un pequeño perdido, las miradas de gratitud de quien te necesita para entrar en el agua, el reconocimiento de un anciano, la confianza de los padres… la sonrisa de un niño que cuando sea mayor quiere ser socorrista y te mira extasiado… tantas sensaciones que no pueden escribirse porque se sienten en la piel, se llevan en las venas… quien entenderá que adores ese trabajo tuyo…

Y eso dicen que es crecer… y yo digo que no, que creceremos cuando seamos capaces de dar entidad a esta labor nuestra, cuando consigamos que el socorrismo sea una profesión que de respuesta más amplia a las necesidades preventivas y de rescate en mar, montaña, espacios naturales… pero sobre todo cuando ninguno de nosotros tenga que agachar la cabeza porque no encuentre argumentos para defender este entusiasmo por su quehacer. Poco de menos vergonzoso que la prevención, que el cuidado de los semejantes. Pocas profesiones más gratificantes que aquellas relacionadas con las emergencias. Esta es una carrera de fondo, nos queda mucho por hacer, a pequeños pasos vamos avanzando empezando por la formación que sin ninguna duda será uno de los pilares de la profesionalización de nuestro colectivo. Las instituciones irán tomando conciencia de la importancia del servicio de socorrismo y de la necesidad de una inversión económica y técnica.

Mientras tanto, no permitas que nada se lleve por delante tu motivación, no renuncies a enamorarte de lo que haces, nada hay de vergonzoso en la cuota de felicidad que produce que te guste tu faena. Aunque te cueste que se entienda, aunque quede mucho por hacer para que esta pasión nuestra nos permita vivir de ella, aunque perdamos en el camino a algunos de los mejores obligados por la circunstancia a ejercer otras funciones. Seguiremos intentándolo, para todos, para los que siguen y para los que no pueden hacerlo, para todos aquellos que sienten que además de un puesto de trabajo ser socorrista también es una pasión… porque creemos en lo que hacemos, porque no olvidamos nuestros sueños, porque aunque difícil es posible, porque la vocación también cuenta…

¡¡Somos socorristas, ahora y siempre!!

One Thought on “Somos socorristas, ahora y siempre

  1. Ayelén on 23 octubre, 2016 at 19:47 said:

    Qué bonito y cuanta verdad en las palabras…nada es imposible y depende de todos, poder ejercer esta hermosa profesión todo el año. Gracias por compartir tan lindo post.

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