EL SOCORRISTA DEL FUTURO

 

Imagen socorrista del futuro

Socorrista del futuro

 

Las expectativas para nuestro sector se presentan favorables.  Los cambios de hábitos de vida y consumo de la sociedad favorecen las perspectivas de futuro. El consumidor actual dedica más tiempo al ocio y está preocupado por la salud , por lo que adquiere hábitos de vida saludables tanto en alimentación como en el ejercicio de actividad física.

 La práctica de deportes de aventura se ha triplicado en un año en España. Escalar, volar en flyboard, saltar en paracaídas, la espeleología, buceo, montar a caballo, montañismo, rafting, parapente, escafandrismo, ciclismo, hidrospeed, trekking  y otras muchas, tienen cada vez mayor protagonismo como alternativa de ocio. Las empresas del también llamado turismo activo que se practica sirviéndose de los recursos que ofrece la propia naturaleza, a las que es inherente el factor riesgo, están de moda.

Ese aumento ha llevado consigo el crecimiento del número de accidentes y rescates. Parece que es una tendencia que continuará creciendo, lo que hace más que conveniente la incorporación de socorristas a la plantilla de las empresas que ofrecen estas actividades. Muchas de ellas ya cuentan con personal especializado que asegura que las mismas se realizan con todas las garantías de seguridad necesarias.

La legislación vigente obliga en muchas de las Comunidades Autónomas a que los monitores de actividades de este tipo cuenten con el título que exija la actividad además del de socorrista y primeros auxilios.

A título de ejemplo, los Bomberos de la Generalitat de Catalunya han aumentado en un 62% los rescates este mes de agosto según cifras de Efe. Han realizado labores de salvamento en ríos, barrancos, lagos, mar, montaña, cuevas. La práctica de estos deportes ya no queda reservada a grandes atletas, está al alcance de personas sin una preparación física especial,  lo que aumenta el riesgo y el número de accidentes. Se hace pues palpable la necesidad de incorporar personal especializado en prevención y salvamento.

Estamos ante un nuevo socorrista, mucho más completo, un salvavidas que debería formarse no solo en socorrismo acuático, también de montaña y otros entornos naturales. Profesionales capacitados para prestar primeros auxilios a un accidentado en situaciones en las que la ayuda puede retrasarse y las condiciones son más complicadas.

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  • Normas de autoprotección.
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El vigilante de la playa que tiene limitada la durabilidad de su trabajo a los meses estivales da paso a un profesional especializado que puede desarrollar su función durante todo el año. Aunque son actividades con mayor demanda durante el verano, muchas de ellas pueden practicarse en cualquier temporada. Es evidente que el periodo de formación será mayor, también lo es que las oportunidades laborales darán sentido a ese nivel de estudios superior al actual.

En este, nuestro sector, crece la reivindicación a favor de los socorristas profesionales, dedicados en exclusiva a la prevención, rescate y salvamento, especializadas en diversos campos. El mercado parece favorecer esta tendencia.

¿Y tú, cómo crees que será el  socorrista del futuro?

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