Reanimación de ahogados por el ano 1800

 

socorrismo en el siglo XVIII

Una ñ de diferencia…

No es un error… no nos falta una ñ en el título, es solo una pequeña broma, sigue leyendo para descubrirla…

Hoy nos hemos ido unos siglos atrás, al XVII – XVIII, cuando todavía no encontrábamos uniformes de socorrista, a la historia previa al socorrismo actual, en concreto al primer Manual de Socorrismo conocido, allá por 1807, donde nos detallan los procedimientos que aplicaban por esas fechas en la reanimación de ahogados.

En el siglo XVII se colgaba de los pies a los ahogados o se les hacía rodar en un tonel, estos remedios dejaron de practicarse por peligrosos y supongo que por poco efectivos, seguramente era peor el remedio que la enfermedad y el que sobrevivía al ahogamiento acababa golpeado por todas las partes de su cuerpo.

La medicina de la época empezó a recomendar un procedimiento muy antiguo, ya practicado por los salvajes americanos en el siglo anterior: la fumigación de tabaco en los intestinos. Has leído bien, echar vapores de tabaco en el intestino a través del ano, se le reconocían efectos muy beneficiosos porque entendían que los intestinos por su situación podían reavivar la sensibilidad. Se basaban en la creencia de que la irritablilidad era la causa del movimiento vital y por tanto estimular los intestinos con el calor y la aspereza del humo del tabaco podía reanimar al ahogado o asfixiado.

Muy rudimentario al inicio, con solo dos pipas, un encendedor y tabaco se podía socorrer inmediatamente al ahogado. El tubo de una pipa se introducía en el ano, mientras las dos cazoletas se mantenían sobrepuestas mientras alguien soplaba el humo por el tubo de la segunda pipa. Era un procedimiento incómodo y muy básico, con alguna “consecuencia” desagradable de modo que fueron perfeccionando la máquina fumigatoria añadiendo válvulas de seguridad que evitaran el retroceso del humo o de otros vapores en la boca del que soplaba, hasta sustituirle por un fuelle.

La Sociedad de Holanda fundada en Amsterdam en 1767 para socorros de ahogados disponía de una máquina con fuelle. Fue la primera nación europea que se preocupó por prestar auxilio sistemático a los ahogados. Más de cien personas respaldaron esta asociación con sus contribuciones y efectivamente en 18 meses recuperaron 55 ahogados.

Empezó a difundirse por Europa y fue perfeccionándose la máquina hasta llegar a su mejor versión, la de Gardanne, un médico parisino que la hizo portátil. Así todos los comisariados de Paris aplicaban socorros gratuitos lo mismo que a los ahogados del Sena. Inmediatamente llega a España la llamada pipa de Gardanne, ya en 1773 encontramos documentados los primeros casos tanto en la península como en Baleares.

En toda Europa era costumbre no sacar al ahogado completamente del agua hasta que llegase la autoridad judicial y por tanto no se iniciaba su recuperación hasta que le llevaban al centro de socorro donde se seguía el siguiente procedimiento:

“Se instalaba al ahogado desnudo en una cama caliente, envuelto en una camisa de franela, se le limpiaba la boca de las sustancias viscosas que la tapizaban con un cepillito suave o una esponja de limpiar dientes, para después practicar el boca a boca o soplarle aire con una cánula de metal. Otro socorrista hacía friciciones con paños mojados en aguardiente alcanforado, se excitaba el interior de la nariz del supuesto muerto con una pluma de ave, o con vapores de álkali o de tabaco sopladas con una cánula. Mientras tanto se ponía en funcionamiento la pipa y se insuflaba humo de tabaco en los intestinos con una jeriga. Lo sumamente importante era continuar aquellos auxilios sin interrumpir, durante varias horas, sin descorazonarse, hasta cuando ya se percibían unas leves señales de vida”

Además de estos socorros había otras recomendaciones como la del Dr. Johnson:

“Colocar al ahogado desnudo entre dos personas sanas, igualmente desnudas, de fuerte temperamento y notable calor natural que tendrían que aplicar la parte delantera de su cuerpo contra las dos caras del cuerpo del supuesto muerto, friccionándolo y meneándolo continuamente al mismo tiempo”

A estas alturas ya habrás descubierto que efectivamente al título no le falta una “ñ”, que no es una falta tipográfica sino la pequeña broma de la que os hablábamos al inicio. Afortunadamente el mundo del socorrismo ha avanzado bastante, los protocolos actuales son más efectivos y el tabaco está prohibido¡¡ 🙂

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