Los consejos de los viernes de primavera

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Consejos de tu socorrista para prevenir la otitis de verano

¿Has oído hablar del oído del nadador?, no, no es que los nadadores tengan un oído más fino que el resto de los mortales, tampoco es que los socorristas que nadan mucho tengan más desarrollado ese sentido. Es una afección que afecta al oído y que en verano se produce con mayor frecuencia, sobre todo en niños y adolescentes, también es conocida como otitis de verano  u oído de verano. Estamos hablando de una infección que implica al conducto auditivo externo. Se origina por un exceso de humedad en la zona que facilita la proliferación de bacterias y hongos. Una otitis externa puede producirse también por otros factores como afecciones respiratorias o lesiones producidas por el mal uso de palillos de algodón, la introducción de objetos en el oído…

Especialmente la población infantil y juvenil pasa muchas horas en el agua en verano, es sencillo que entre agua en el canal auditivo y quede atrapada, lo que puede proporcionar una fuente para el crecimiento de bacterias y hongos, eso puede causar una inflamación que resulta dolorosa, además de una disminución temporal de la capacidad auditiva.

Los síntomas más frecuentes de la otitis de verano son: picazón en el oído, enrojecimiento, dolor que aumenta al mover el lóbulo de la oreja, supuración de líquido, fiebre, mareos, zumbidos y otros sonidos en los oídos… no suele ser una afección grave, muchas de ellas se solventan siguiendo un tratamiento que el médico de familia prescribe sin necesidad de visitar al otorrino.

Te traemos unos consejos preventivos para evitar en lo posible dolores de oído causados por el agua, el mejor modo de hacerlo es mantener seco el canal auditivo:

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1.- Seca bien los oídos después de bañarte con una toalla, inclina la cabeza para drenar toda el agua tirando suavemente del lóbulo.

2.- No metas nada en el oído, los bastoncillos, tus propias uñas o cualquier otro objeto pueden causar rasguños en el canal auditivo. La cera es una protección natural, si la eliminas demasiado favorecerás el desarrollo de infecciones.

3.- Evita el exceso de horas de exposición al agua y por supuesto las aguas que puedan estar contaminadas.

Si no has conseguido prevenirla, acude a tu médico quien decidirá, dependiendo de la gravedad, los fármacos necesarios para atacar la infección y paliar los síntomas. Probablemente antiinflamatorios, gotas con antibiótico y analgésicos para aliviar el dolor. Es posible que se haga un cultivo de la supuración, de haberla, para identificar la bacteria u hongo que causa la infección.

Procura evitar el contacto con el agua hasta que estés completamente recuperado y a disfrutar del agua¡¡

 

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