Eres uno de los 10 objetivos de los socorristas?

Objetivos de los socorristas

Eres uno de los 10 objetivos de los socorristas?

Estás en nuestro punto de mira?

Te sorprendería saber cuantas veces acertamos en un primer vistazo, al llegar a nuestro puesto, las personas más proclives a sufrir un accidente en el medio acuático, especialmente un ahogamiento. Sigue leyendo para descubrir los diez objetivos de los socorristas.

Efectivamente tenemos algunos usuarios en el punto de mira, la experiencia nos dice que determinadas situaciones se convierten con mucha frecuencia en un rescate. Es importante detectar los comportamientos de riesgo en un primer vistazo, para mantener la observación sobre ellos con mayor insistencia.

Os damos hoy unos cuantos, son muchos más, iremos hablando sobre ellos en próximos post.

Objetivos de los socorristas

  1. Más habitual de lo que desearíamos y, aunque parezca mentira, en primera posición encontramos a niños solos o acompañados de adultos ocupados en cualquier actividad que les obliga a desatender la vigilancia sobre ellos. Móviles, libros, siestas, visitas al chiringuito… tiempo en el que se desatiende a los pequeños sin conciencia de la vulnerabilidad de este colectivo en el medio acuático. Los peques no tienen conciencia del peligro, se sienten atraídos por multitud de estímulos, el agua, las olas, los juguetes en la orilla… No hay que olvidar tampoco la facilidad con la que pueden desorientarse en una playa, todas las sombrillas son iguales y no tienen puntos de referencia. Además de nuestros socorristas en los arenales, trabajamos intensamente desde las redes con nuestra campaña #OjOPequeAlAgua tratando de concienciar sobre el peligro de relajar la vigilancia.
  2. En el otro extremo encontramos a las personas de edad avanzada, muchos de ellos padecen patologías susceptibles de agravarse en playas. El exceso de sol, la deshidratación, no tener conciencia o no querer asumir sus propias limitaciones hace que sea otro grupo de riesgo. Las cifras hablan por sí mismas, las estadísticas de ahogamiento en personas mayores de 60 años arrojan cifras más altas que en otras franjas de edad.
  3. Hemos hablado de los niños solos, en ocasiones también los menores acompañados son un grupo de riesgo. El adulto calcula el riesgo según sus capacidades obviando que si está acompañado de pequeños las limitaciones son mayores y hay que tener en cuenta también su resistencia. Un padre/madre con uno o varios niños y el agua por encima de su cintura, es para nosotros un posible rescate múltiple. Por supuesto si hay un problema el progenitor intentará sujetar a sus hijos con lo que su movilidad se verá limitada.
  4. Conocer las características del arenal en el que disfrutamos del baño es imprescindible para saber los riesgos más habituales de ese lugar, profundidad, corrientes, bancos de arena, temperatura del agua… nos encontramos turistas, personas recién llegadas que no tienen la precaución de informarse sobre los peligros.
  5. Este grupo quizá te sorprenda: los bañistas con elementos hinchables… que confían su seguridad al flotante. Se desplazan mar adentro donde no hubiesen llegado sin la colchoneta, sin tener en cuenta que pueden ser arrastrados por las corrientes y alejados de la costa. Hay que volver, hacerlo contracorriente o a nado si perdemos el elemento flotante puede ser un esfuerzo enorme para el que no estamos preparados.
  6. Los fines de semana o vacaciones son fechas divertidas, alcohol, drogas… el agua no se lleva bien con ninguna de ellas. Nuestras capacidades físicas y psíquicas se ven mermadas bajo la influencia de esas sustancias. En esa circunstancia no somos capaces de valorar los riesgos, nos venimos arriba, sobrevaloramos nuestras posibilidades y en muchas ocasiones el resultado es un accidente que puede ser fatal en el agua
  7. Nadadores con poco dominio del medio acuático. A la pregunta: sabes nadar? casi siempre obtenemos un sí. Son muchas las personas capaces de mantenerse a flote o nadar unos metros pero se agotan con mucha facilidad. La poca experiencia hace que calculen mal sus posibilidades y sus fuerzas.
  8. También nos encontramos con frecuencia personas con un buen nivel de natación pero circunstancias concretas merman su capacidad. Una picadura de medusa, un calambre, un golpe… cuando un nadador se lesiona intenta reducir el dolor que siente agarrando el miembro lesionado o tomando alguna postura que le impide nadar con fluidez. También es cierto que la experiencia les permite pedir ayuda, gritando o haciendo señales al servicio de socorrismo
  9. Los flotadores o manguitos son otro de nuestros caballos de batalla. Se entienden como elementos de seguridad y no lo son. Los manguitos se pierden con un golpe de mar o se resbalan por no estar ajustados y los flotadores giran dejándonos boca abajo en el agua, sin capacidad para darnos la vuelta, especialmente en niños pequeños o personas con movilidad reducida. Recuerda… el flotador es una ayuda a la flotación como su nombre indica, no es un elemento de seguridad.
  10. Como te decíamos al inicio son muchos más, usuarios con ropa inadecuada, personas afectadas por un golpe de calor, mujeres embarazadas, adolescentes… en definitiva TODOS, cualquiera de nosotros puede sufrir un accidente en el agua. El medio acuático no es nuestro elemento natural, todos somos frágiles y vulnerables, sea por no tomar las precauciones debidas, sea por circunstancias imprevistas… Sin ninguna duda, SÍ, eres un objetivo de los socorristas y estás en nuestro punto de mira.

Tu mejor socorrista, la prevención. Si se pudo evitar… no es un accidente, ¿no crees?

 

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