¿Cómo llamar la atención del socorrista? Parte II

7 “SOSrisas” más

Aquí estamos de nuevo, con otra entrega de anécdotas. Alguna de las de hoy es muy reciente, ocurrida en las tremendas lluvias de hace unos días en Mallorca, acabamos sonriendo porque todo salió bien, pero es una vivencia dura. Otras son más divertidas… qué cosas nos pasan!!. Incluso la opinión de los peques, como nos ven. Espero que os divirtáis viendo y leyendo…

 

Anécdotas socorristas

Sonrisa 8.- En una emergencia colaboramos todos

Nos situamos en nuestro puesto de trabajo en el hotel como cada día con mi compañero. Sobre las 16:00 horas comienza a chispear, ninguno de nosotros sospechaba lo que estaba por suceder. 16:30 mi compañero y yo damos una vuelta por ambas piscinas juntos ya que no había nadie bañándose. De un momento a otro empieza a llover fuerte, nos refugiamos en el bar, sigue lloviendo más fuerte, un viento terrible, granizo . Los dos socorristas nos disponemos a salir del bar ayudando a la cocinera y al camarero que estaban trabajando. Al cruzar al hotel el agua nos llega por la cintura,  a pesar de todo lo cruzamos, a unos metros de nosotros se cae un pino por efecto del tremendo viento. Seguimos corriendo y entramos a la recepción del hotel y veo a compañeros, camareros , limpieza, mantenimiento… con una cara de derrota y tristeza.

Un señor se acerca a mi y a mi compañero diciéndonos en la planta de abajo esta su hijo. Mi compañero, el camarero y yo intercambiamos una mirada y decidimos bajar. Cuando llegamos la planta estaba totalmente anegada, no con pocas dificultades  pudimos localizar al niño y llevarlo junto a su familia.

Todo el mundo ayudaba a sacar agua una cadena humana. Me sorprendió la colaboración de los clientes pero aprendí que cuando pasa algo así somos humanos y colaboramos unos con otros.

Hubo momentos en los que temimos por nuestras vidas,  gracias a Dios todos estamos bien, eso sí… con el susto en el cuerpo

Por Adán Ros

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Sonrisa 9.- ¡Socorrista al agua!

Soy socorrista en Chiclana de la Frontera (Cádiz) en la piscina de un conocido hotel.

El 19 de Julio de 2013, el equipo de animación compinchado con los niños del miniclub del hotel se las ingenió para al final de mi jornada de trabajo y al acabar la sesión de aquagym tirarme al agua por ser mi cumpleaños (una tradición en el hotel).

Los más satisfechos con esto fueron los niños que vieron su fantasía del verano hecha realidad al poder tirar al socorrista a la piscina.

Somos una pequeña familia la que formamos parte del equipo de trabajo del hotel por lo que me hizo especial ilusión que supieran de mi cumpleaños aun sin decirles nada, fue el comienzo de una pequeña fiesta que se alargó después del trabajo y de la que guardo un especial recuerdo del verano.

Saludos de un socorrista muy satisfecho de su trabajo y sobretodo de sus compañeros.

Por Pedro Pereira

 

Anédotas socorristas

Sonrisa 10.- Un mini-socorrista practicando

Una anécdota curiosa que me pasó este verano: la de un futuro socorrista: un niño de cuatro años,”Mario”, que estaba hospedado con sus padres, me dijo que de mayor quería ser socorrista.

Acabado el servicio le dejé ponerse mi gorra y el silbato, y estuvo imitando mis movimientos: dar vueltas alrededor de la piscina y vigilar a los otros niños. Me preguntaba cosas sobre mi trabajo y le enseñé el maletín del Oxidoc. ¡Mario estaba flipando!

Me lo pasé genial y fue un día muy entretenido.

Por Raquel Soriano

 

Anécdota socorristas

Sonrisa 11.- Nunca bajamos la guardia

“¿Y cuándo hace mal tiempo tenéis que ir a trabajar?”

TÍPICA pregunta formulada a los socorristas de playa. No hace falta decir que pese al mal tiempo, nunca bajamos la guardia

Por Lucas Perelló

 

Anécdotas socorristas

Sonrisa 12.- Somos salvavidas, no matavidas

Podría contaros muchas anécdotas divertidas tanto mías como de mis compañeros en playas, ya que son muchas las que acontecen a lo largo de la temporada de trabajo. En esta ocasión voy a aprovechar para hablaros de la relación que mantenemos ocasionalmente con la fauna marina y de mi personal forma de entender la situación.

La primera vez que reflexioné sobre el tema fue cuando, poco tiempo después de empezar a ejercer la profesión, un usuario de playa me indicó que había divisado una medusa dentro de la zona de baño y me pedía que por favor la retirara del agua. Impulsivamente me acerqué al lugar con ganas de ayudar y de atender a la petición del usuario pero rápidamente caí en la cuenta de que eso no era lo correcto.

Le expliqué educadamente al usuario cual era mi punto de vista y enseguida me dio la razón e incluso me pidió disculpas. Mis palabras fueron algo parecido a esto: “Señor la medusa está en su medio natural, el agua, y además no ha picado a nadie. Usted la ha divisado y puede alejarse de ella si lo cree conveniente. Si la medusa llega a picar a algún usuario mi trabajo es realizar la respectiva cura y además prevenir, siempre que pueda, al resto de usuarios. Si hubiera un banco de medusas debería informar y proceder a poner la “bandera de medusas” pero me niego rotundamente a retirar y eliminar a un animal que tiene pleno derecho de vivir en su medio natural”.

Pocas horas más tarde le expliqué lo sucedido a un compañero más veterano, el cual me dio su apoyo. Una de sus frases se quedó grabada con fuego en mi cabeza: “Compañero nosotros somos SALVAVIDAS no MATAVIDAS”.

A partir de ese día lo vi muy claro. El Compromiso de un socorrista de playa incluye un fuerte respeto por la naturaleza, por las personas, fauna, flora y VIDA en general. Un verdadero “Lifeguard” no quiere que se contaminen las playas con basura, no quiere que se dañen a los animales, que las personas se corten con cristales etc. En resumen un verdadero “lifeguard” vela por que se mantenga la armonía en ese medio natural que es la playa.

Más adelante he vivido muchas más situaciones con animales en las que hemos tenido que intervenir: Un gato atrapado entre unos hierros, una serpiente herida, “corbsmarins”, patos y toda clase de aves heridas… Nos hemos hecho siempre cargo de estos animales en la base de primeros auxilios hasta que han llegado las autoridades competentes, lo cual mucha gente ignora.

Llegado a este punto voy a contaros la intervención más emocionante que he vivido en este trabajo.

Una tarde después de finalizar la jornada laboral nos disponíamos a realizar un entrenamiento unos cuantos compañeros cuando nos llegó una llamada advirtiéndonos de que había un delfín aparentemente moribundo llegando a costa. Rápidamente mis cuatro compañeros y yo nos dirigimos al lugar donde se encontraba el animal mientras la coordinadora de playas se ponía en contacto con la entidad especializada en estos animales. Después de despejar la zona de curiosos tratamos de acercarnos lentamente al animal para tranquilizarlo. Al mismo tiempo la coordinadora nos daba los pasos a seguir, pues a ella se los detallaban por teléfono.

Al poco tiempo llegaron algunos supervisores de otras playas para prestarnos su apoyo pues nos reuníamos ese día para entrenar todos juntos y cuando se enteraron de lo que sucedía vinieron sin dudarlo un segundo.

Estuvimos aproximadamente 50 minutos dentro del agua sujetando al animal, sintiendo los latidos de su corazón y ayudándole a respirar (te dejaba claro cuando necesitaba que le echaras un cable). Nosotros queríamos ayudarle y él lo sabía.

Fuimos haciendo turnos con la gente que iba llegando, lo cual se agradecía, ya que bajo el agua a esa hora y sin apenas mover el cuerpo; el frío se empezaba a sentir en los huesos.

Pasado un tiempo, que se nos hizo eterno, llegaron los efectivos necesarios y pudimos extraerlo del agua para transportarlo a un lugar donde pudieran tratarlo adecuadamente. Recuerdo que cuando salimos del agua la gente nos aplaudía y nos sacaban fotos, fue una experiencia realmente conmovedora y nos unió mucho como equipo.

Un saludo desde aquí a todos los compañeros socorristas y recordad siempre que somos “SALVAVIDAS”.

Por Ubay Riera

 

Anécdotas socorrismo

Sonrisa 13.- La tranquilidad de nuestros bañistas

Una de las fotografías del mar más bonitas que he hecho este verano. La playa está situada en Catalunya y es una de las más acogedoras que he visitado. Es importante decir, por eso, que sin el trabajo de un equipo de socorristas del pueblo, la tranquilidad de las familias con niños pequeños que la visitan diariamente no sería posible ya que es bastante rocosa. Por esta razón, este trabajo en esta playa cobra mucho más sentido, si cabe.

Por Sandra Ruiz

 

Anécdotas socorristas

Sonrisa 14.- En el blog de una niña de 11 años

Estos días he ido a la playa y a la piscina y me he fijado en los socorristas, y aunque todos pensemos que solo nos miran, es mentira.

Le pregunté a un socorrista que si su trabajo solo era mirar y mirar y me dijo que no, que ellos hacían mucho más que eso, que tenían tres tareas principales muy importantes.

Primera: Prevenir, intentar que no ocurra nada, informar a los bañistas sobre el cuidado que deben tener, poner las banderas, verde, amarilla o roja para alertar a la gente sobre como está el mar, también hacen talleres para informar y enseñar a todos lo que es peligroso y lo que no hay que hacer.

Segunda: Vigilar, comprobar que todo el mundo cumpla las normas de la playa o piscina, avisar a la gente del peligro o de las cosas que no hacen bien.

Tercera: Y por último, en el peor de los casos, actuar. Socorrer a cualquier herido o ir a rescatar a alguien que se esté ahogando o que corra algún peligro y también avisar a la ambulancia.

A mi me gustaría ser socorrista, de más mayor claro, ahora solo tengo 11 años, porque pienso que se ha de ser ¡MUY VALIENTE!

Por Erea Fernández

 

Gracias a todos por contarnos vuestras experiencias.

Todavía nos quedan para un próximo post. ¿Te animas a colaborar con las tuyas?

One Thought on “¿Cómo llamar la atención del socorrista? Parte II

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