Hablemos de riesgos

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Autoprotección del socorrista.

Como en todo puesto de trabajo la seguridad del socorrista es lo más importante. Hay una serie de métodos y técnicas que todo SOS debe llevar a cabo para prevenir riesgos derivados del desarrollo de nuestro trabajo.

Entre los riesgos a los que los socorristas están expuestos más habitualmente son los efectos de condiciones  ambientales (calor, humedad, frío, radiación solar…), exposición al cloro, accidentes manipulando maquinaria depuradora, limpiafondos…, pequeños cortes con filtros, contacto con productos químicos, caídas al mismo y a diferente nivel, la sobrecarga por levantamiento o transporte de equipamiento y personas rescatadas…

Para prevenir estos y otros riesgos utilizaremos un equipo (EPI), equipo de protección individual, que contará como mínimo con los siguientes elementos:

  • Vestimenta y calzado adecuados
  • Una gorra o sombrero
  • Gafas de sol
  • Sombrilla
  • Crema solar
  • Guantes y gafas de seguridad (en piscinas)
  • Guantes estériles
  • Mascarilla de RCP

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Para los SOS de playa la exposición al sol es uno de los primeros riesgos a prevenir. Contaremos con una vestimenta adecuada que nos protegerá del sol, una gorra también al mismo efecto. Importante también será proteger nuestros ojos utilizando gafas con protección ultravioleta. Por supuesto cremas con protección solar alta o pantalla total para evitar quemaduras solares. Incluiremos en este equipamiento sombrillas en los lugares en que sea posible y el desarrollo de nuestra función lo permita.

Tendremos en cuenta el uso de calzado adecuado en previsión de heridas con elementos cortantes en la playa (cristales, latas, rocas…) y en prevención de resbalones o infección por contagio de hongos si hablamos de socorristas en piscinas o parques acuáticos, éstos últimos dispondrán asimismo de guantes y gafas de seguridad si están en contacto con  productos químicos peligrosos. Nuestro equipo personal contará también con guantes estériles y mascarilla para RCP como método de barrera de enfermedades infecciosas.

Además del equipo de protección, debemos tomar una serie de medidas para reducir los riesgos de nuestro trabajo. Entre ellas:

  • Mantener la forma física, un socorrista que no está en forma es un riesgo para él mismo, para sus compañeros y para los bañistas.
  • Participar en simulacros y prácticas. Nuestro puesto conlleva también un estrés, debemos tomar decisiones en cuestión de minutos, estar entrenados y haber practicado con frecuencia nos ayuda a controlar el nivel de nervios en un rescate.
  • Conocer las características de nuestro entorno laboral. Tener información de nuestro lugar de trabajo (profundidad, condiciones y temperatura del agua, corrientes…) nos ayudará en caso de tener que intervenir.
  • Saber las técnicas adecuadas en sobrecargas. Cuando debamos mover a una víctima, cambiarla de posición, remolcarla… tenemos que conocer los métodos para hacerlo de la mejor forma posible para evitarnos lesiones.
  • Hidratación adecuada. La exposición al sol y las altas temperaturas favorecen la deshidratación. Beber regularmente ayuda también a prevenir la insolación.

La primera norma de autoprotección es la de preservar la propia seguridad. Antes de iniciar un rescate debemos valorar el riesgo y decidir si acometemos el mismo o precisamos de más medios técnicos o humanos. “Sin rescatista, no hay rescate”.

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